viernes, 17 de mayo de 2013

ANHELOS


Ellos subyacen entre lo cotidiano sin siquiera ser advertidos por nosotros, están; y nos hacen realizar acciones que no podemos explicarnos, nos detienen la realidad tintineando apenas entre el tráfico de la ciudad. Nos la pasamos buscándonos sin darnos cuenta de que lo hacemos. 

Deseos de nuestro subconsciente, melancolías de la rutina.







viernes, 3 de mayo de 2013

VIAJO


Viajo en una ruta de agua/ de viento

Viajo sin control/ no atiendo señales

Viajo y me succiona/ el fin de un camino

Viajo convencido/ sé que no hay destino

Viajo y atravieso/ los llanos/ los valles

Viajo y sé te inquieta/ que Viajo tu sueño

Viajo y voy soñando/ lloviendo recuerdos

Viajo y en la música del agua golpeas

Viajo en la tristeza/ membranzas terrenas

martes, 23 de abril de 2013

23 de Abril, DIA DEL LIBRO


En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas, con sus pantuflos de lo mesmo, y los días de entresemana se honraba con su vellorí de lo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años. Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombre de «Quijada», o «Quesada», que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben, aunque por conjeturas verisímiles se deja entender que se llamaba «Quijana». Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad. 
Es, pues, de saber que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso —que eran los más del año—, se daba a leer libros de caballerías, con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer, y, así, llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos...



CAPÍTULO PRIMERO
El Ingenioso  hidalgo Don Quijote de la Mancha


miércoles, 10 de abril de 2013

BATÁN, de Débora Mundani


2° Premio Fondo Nacional de las Artes 2010.
2° Mención Premio Clarín de Novela 2010, por la novela “El asiento vacío” (Batán).


Soy un lector ávido y exigente y mi paciencia finaliza sin excepción cuando el texto no me captura. Mi llegada a Batán fue así: recomendación, búsqueda y compra; subirme al colectivo, abrir el libro y de ahí en adelante, encontrar que Batán posee la naturalidad de las cosas que ocurren en una familia cualquiera, trivialidades, donde el comportamiento de cada uno de los presentes, con el extrañamiento que la autora les imprime, les da una simpatía que hace que nos identifiquemos con ellos, y eso cautiva. Como escucharla hablar a Débora de su novela, de sus muchas idas y vueltas, todo rociado de anécdotas, reflexiones y muchas risas. Batán destaca por la delicadeza en ciertos detalles que siempre ilustran las escenas, y también por los diálogos que irrumpen y no previenen al lector cuando avanza por las páginas del libro. La voz de Paula y la presencia de Zitarrosa van atando y desatando presentes con pasados, aparecen las nostalgias, sus broncas, y algunas señales que en forma sutil nos ubican en época.
Alguien dijo que batán puede asimilarse a un remolque que llevan los vehículos con equipaje u otros menesteres, como los conflictos que se arrastran por el libro y nunca logran resolverse.
La vida misma.


BATÁN
novela de ficción
editorial BAJO LA LUNA
160 págs. 
año 2012

martes, 2 de abril de 2013

2 de ABRIL


imagen: extracto mural soldados en acampe Plaza de Mayo, abril 2013
El mes de abril es uno de mis meses preferidos, posee una luz especial, el mundo vegetal se muestra diferente y parece haberse detenido. Llueve mientras escribo estas líneas, y la lluvia me gusta. En abril las personas ya no andan tan apuradas por la calle, y es un período de sensaciones multiplicadas por las pausas. 

Era incómodo viajar en Unimog, y la incomodidad no tenía que ver con el viento o las lluvias que esporádicas se colaban dentro del camión, cuando aquellos eventos naturales aparecían, tampoco era la incomodidad de viajar hacinados. La molestia que yo sentía mientras los demás dormitaban, tenía que ver con el cambio tan brusco que había operado en nuestras vidas. No era el viento, no la lluvia ni el frío, tampoco el torpe andar del camión, la incomodidad tenía su origen, en el destino común que nos aguardaba. La incertidumbre. Esto pensaba y no podía dejar de pensar, cuando por el agotamiento del viaje quedé dormido.  
Me desperté de madrugada con un dolor extraño a la altura del riñón izquierdo. Era el cañón de un fusil de un compañero, que se había quedado trabado contra mi cuerpo. 

Fue mi primer miedo real, el primero de los que seguirían viniendo, sorpresivo y metálico, con el cargador puesto, con la falta de saber usar las armas, con el descuido y la temeridad que nos daba la juventud, porque luego de removerme un poco, volví a dormirme sin más. No mensurar los riesgos se parecía mucho a lo que nos iba a ocurrir de ahora en adelante como soldado, como ciudadanos, y como País.

viernes, 15 de marzo de 2013

CONOCIENDO A ROLANDO GOYAUD


                                                        imagen:  Antigua estación de Ituzaingó hacia el año 1874

El ambiente en el que nos encontramos es acogedor. La mesa y las sillas donde nos sentamos son sólidas y de un tinte marrón oscuro. Me ubico mirando hacia la ventana que da a un patio, observar el verde de ese patio me distiende. Rolando comienza a hablar sin premura. Hilvana cada una de las frases con sumo cuidado, y por momentos parece distraerse, la memoria se queja sin mucho esfuerzo, cuando tengas más años te va a pasar igual, le digo que ya me pasa. Estamos en el Museo Histórico de Ituzaingó “Clarisse Coulombie de Goyaud”, que convive con la vida diaria de Rolando porque ahí vive con su familia. Me cuenta del Museo, y al principio no se quita los lentes, cuando lo hace y mientras me habla, mira mucho más lejos de la conversación que estamos manteniendo. Llega un hijo a la casa y me presenta, también llega su señora y nos presenta. Me siento cómodo y lo escucho con atención. Me han invitado a un encuentro de Museos en 9 de Julio, elegí Malvinas como tema para la ponencia, dice rápido. En qué puedo contribuir, pregunto. Ya va, ya voy a llegar me dice para que tenga paciencia.

En un intervalo que se hace entre los titubeos de su memoria y mi espera, le doy el libro que le traje de obsequio, él me entrega uno de los suyos. En La dama del plumero (Premio Municipal Bicentenario de Morón) voy a descubrir a Mamina, voy a disfrutar de una escritura sensible, y voy a comprender también porqué el museo lleva el nombre de Clarisse.
Rolando vuelve a repasar las circunstancias previas que considera necesarias para contarme porqué me ha convocado..., comienza a contarme sobre Juan Carlos Moreno, un historiador del siglo XX, un hombre que se interesó por las Islas Malvinas, por su historia y por su realidad, un hombre que viajó en varias oportunidades a las islas entre los años treinta y setenta, un hombre que recibió post mórtem el premio Santa Rosa de Ituzaingó. Y entonces aparece en la conversación una caja de cartón antigua. Esta caja fue encontrada por Rolando Goyaud hace unos años, en la casa que habitó Moreno cuando vivió en Ituzaingó y que sus descendientes al “vaciarla” de muebles y pertenencias, olvidaron en esa vivienda de la calle Mansilla, una caja plena de testimonios fotográficos y escritos del historiador sobre sus viajes a las Islas Malvinas. Rolando, mientras la acerca dejándola a mi alcance, me observa y parece medir mis reacciones. Levanta su tapa y saca un grupo de fotografías atadas por una banda elástica. Recorro una por una esas fotografías y cada tanto leo la descripción que ha hecho Moreno al dorso de las mismas. Un libro, una partida de nacimiento... hechos y novedades de los años sesenta que desconozco, que muchos desconocen. Rolando me extiende además unas fotocopias de un trabajo en edición, mientras me cuenta lo que ha surgido de la lectura de los papeles encontrados en esa caja, la posición de Gran Bretaña, la de los isleños, la siempre displicente y cuestionable perfomance de nuestros diferentes gobiernos en aquellos años, y mientras escucho pienso lo que he pasado como ex combatiente en el conflicto de Malvinas cuando estuve bajo bandera en 1982, le digo que a pesar de haber transcurrido treinta años aún no logro desprenderme de cierta emoción que me atraviesa cuando estos temas tocan su recuerdo.

Me gustó conocer a Rolando Goyaud, tomar un café y conversar con él rodeados de objetos y presencias del pasado de Ituzaingó, me gustó la historia de la caja encontrada y ver esas fotos en blanco y negro, me gustó escuchar de Rolando el motivo por el  que me convocó. Estas líneas. Yo leo y escribo ficción, y muchas veces descubro que lo que llamamos historia la supera.  Creo que este es el caso, y cuando gano la calle -está fresco y ha comenzado a anochecer-, pienso que 1982 podría no haber ocurrido. Camino hacia mi casa y mientras voy sorteando las baldosas rotas de las veredas  una agradable pero extraña sensación que no puedo adjetivar, me envuelve.

biografía de Rolando Goyaud 
http://es.wikipedia.org/wiki/Rolando_Goyaud

lunes, 11 de marzo de 2013

MARATON



Kilómetro 0 – Todo es fiesta. Calentás los músculos, lo hacés en forma mesurada, ves que algunos te observan, consultás una y otra vez el reloj, aún falta, las manos sudan, hay aire, hay fuerza, hay deseos. 
Hay algo inexplicable e inexpresable.
Kilómetro 2 – Cuando largaste apenas alzabas la vista, hay que ver donde poner los pies para no tropezarse, ahora vas haciendo tu espacio, paso a paso.
La gente saluda en las veredas.
Kilómetro 4 – Has llegado casi a la mitad del recorrido y te hidratás con sorbos pequeños, no podés beber y correr, otros sí, retomás el trote.
Vaciás sobre tu cabeza la botella de agua.
Kilómetro 6 - El sol cae vertical y lastima, la boca sabe a esencias del cuerpo.
Lo notás cuando la recorrés con la lengua.
Kilómetro 7 - Te han adelantado muchos, no has sobrepasado a casi nadie, no hay sorpresas en esto. Tienes que convencerte que el ritmo que has elegido es el que te conviene. 
Lo estás.
Kilómetro 8 – La gente grita y ríe y vos también, aunque no se note, lo hacés con el pecho inflándose orgulloso de estar ahí y de haber llegado hasta aquí, te sentís vivo, real. 
El aire comienza a faltar.
Kilómetro 9 – A mil metros un dolor agudo envuelve la planta de tu pie izquierdo, recorre tu pierna y hace que pierdas la sensación de tu cintura.
Seguís corriendo.
Kilómetro 10 – Mirás con anhelo buscando la meta, no la ves, todavía no, una rodilla choca con la otra, los gritos y la música te devuelven fuera de ti y allá está, increíble, definida, y cierta, todo es fiesta.
Has llegado.

jueves, 28 de febrero de 2013

LOS LOBOS

de Susana Pombo. Poesía.

Cuando Susana se me acercó un día del año pasado, no fue para mí una sorpresa. Y no sabría precisar porqué. Habíamos coincidido en alguna reunión literaria y ya la había escuchado leer sus poemas. Me había dejado el sonido de la poesía. Los que han escuchado a Susana saben de lo que hablo. Cuando en otra ocasión me pidió que la acompañara en una nueva presentación del libro, decirle que sí fué natural.

La pintura de Susana Linares que ilustra la tapa, sacude a quién se acerca al libro. Detiene. Previene.

Estructurado en tres partes, nos va introduciendo paulatinamente en un clima de incomodidad, no hay caricias, no hay sonrisas, hay un desprendimiento total del pensamiento que deja de lado prejuicios y con total honestidad, las poesías abren abismos de estupor. Como recorrer con los dedos una herida reciente.

Nos rodean.
Nos ocupan.
Y a veces, dice Susana, solo a veces...
Nos devoran.

El primer verso dice: "Olfatean la sombra de mi miedo"
...
El verso final poetiza: "Para que yo me hiera con la culpa"

Cierra el libro CARTA PERDIDA, un epílogo pleno de ternura, pero también de dolor.





LOS LOBOS
ed. La Luna Que, 56 págs.
2012

contacto con la autora: susana1732@hotmail.com

martes, 19 de febrero de 2013

Cuando a C la violaron




Yo estaba ahí cuando a C la violaron, mientras ocurría. Estuve antes muy cerca de ella, y no supe darme cuenta de lo que le estaba por ocurrir. En los momentos previos la vi sonreír. Después, pero mucho después, luego de dos o de tres años, comprendí el significado de aquella sonrisa. La vergüenza. Los nervios.

Una vez que ocurrió a C lo que le ocurrió todo volvió a la normalidad. Me levantaba en la mañana muy temprano, los demás también. Yo pensaba en ese entonces que madrugar me alejaba de aquella posibilidad de recuerdo, esa imagen recurrente que cuando dormía penetraba en mi privacidad inconsciente. Me equivocaba.

Presté más atención a la vida cotidiana. Cambié el tipo de ropa que usaba. Dejé de llevar el pelo suelto, grávido y a su antojo. Fui a la peluquería. El que me atendió se negaba a llevar a cabo lo que mi mirada suplicaba. La rabia surgió cuando en la oficina me miré al espejo. No pude llorar, me endurecía el recuerdo de C.

Seguí viajando en tren. En verano es más fácil ir. En invierno es más fácil volver. La oscuridad y el olor conviven. El olor algunas veces te ahoga más que el calor y la cumbia villera. “A diez pesos”, dice el vendedor, “Por solo diez pesos”, repite, e insiste hasta que nos obliga a mirarlo. Recorre el espacio inexistente entre la gente y cada tanto se detiene, cuando lo hace golpea el acero de una cuchilla de cocina en el pasamanos superior.

No siempre fue así. O yo no tenía conciencia que haya sido así. Una mira las noticias, lee los titulares de los diarios, y advierte que estas cosas ocurren. Pero le ocurren a otra. El tipo que venía detrás de C llevaba una gabardina de color indefinido. No había lugar. Nunca lo hay. No hay palabras a esa hora y en ese lugar. La comunicación solo se da a través de un codo o una mochila.

Le hago un gesto para comprarle, pero antes le pido que la quite del estuche y que la pruebe. No comprende. “¡Que la golpees!”, le digo al borde del grito. Todos miran. Todos han escuchado. Busco el sonido del acero en el pasamanos. El vendedor regido por alguna obediencia inexplicable hace lo que le digo, luego se acerca y me extiende la cuchilla. Lo hace dentro del envoltorio de plástico y cartón, lo rechazo con un gesto. Mientras le pago, tomo con cuidado la cuchilla por el mango y la guardo en mi mochila. Todos miran.

Cuento: un brazo, una panza, un hombro. Siempre estoy contando. Lo peor es no poder contar. Sentir que no podés descubrir que es lo que te está tocando, mientras algunas conversaciones ocurren a tu alrededor. Esa conciencia del tacto, y esas charlas que encubren el hecho. El tipo abrió su gabardina delante de C solo unos momentos y volvió a cerrarla, nadie salvo C podía en ese tumulto ver o entender lo que había ocurrido. Para mí fue suficiente ver la cara de C, mientras el tipo de la gabardina pasaba a mi lado para descender en la próxima estación.

Ahora cada uno vuelve a su sueño y se alejan de mí, no mucho, no hay suficiente espacio para ello, pero lo intentan. La cuchilla me da cierto margen. He conseguido por diez pesos algunos centímetros a mi alrededor. 

miércoles, 6 de febrero de 2013

... y dónde estabas



Contaba sueños cuando despertaba
Contaba las horas cuando faltaban días
Contaba los minutos cuando faltaban horas
Contaba mentiras cuando llegaba tarde
Contaba amigos que me abandonaban
Contaba con vos… y dónde estabas

viernes, 25 de enero de 2013

¿Qué leyes se pueden imponer a los libros?


"El único consejo, en verdad, que una persona puede dar a otra acerca de la lectura es que no se deje aconsejar, que siga su propio instinto, que utilice su sentido común, que llegue a sus propias conclusiones. Si estamos de acuerdo en esto, entonces me siento con autoridad para proponer algunas ideas y sugerencias, porque usted no dejará que coarte esa independencia que es la cualidad más importante que puede tener un lector. Después de todo, ¿qué leyes se pueden imponer a los libros? 
...
En cualquier otra parte nos pueden atar leyes y convenciones; ahí no tenemos ninguna."
Virginia Woolf
Homenaje, hoy, en el aniversario de su nacimiento.

viernes, 4 de enero de 2013

La TABLA de los DESEOS


Pasamos año nuevo en la costa, y solo vinieron la tía y la abuela desde la ciudad. Éramos pocos para lo que suelen ser las reuniones familiares de fin de año donde primos, tíos, abuelos, sobrinos y mascotas nos reuníamos de forma habitual. El tiempo estaba feo. Mucho viento, lluvia, y frío.


Luego de desayunar hicimos la clásica vuelta en auto por la ciudad. Para cortar un poco la mañana ya que no podemos ir a la playa –dijo papá. Después de almorzar, algunos se fueron a dormir la siesta, otros miraban televisión, y yo me quedé leyendo. Me dormí recostada en el sofá una siesta chiquita, por eso mismo la tarde anduvo más rápida y también porque estaban los preparativos para la medianoche.

Tina tomó para sí el acondicionar el departamento y la mesa para la cena. Colgó cosas que hizo con papeles en forma manual, puso velas, roció con papelitos de colores la mesa, que quedaron como senderos en la arena. También puso los platos y los vasos, escogiendo entre los más coloridos y vistosos. Todo quedó muy bonito. Tina se da mucha idea con estas cosas.

Papá había propuesto que jugáramos una lotería de fin de año todos, él dijo: "el gordo de Navidad" y luego se rió porque la Navidad ya había pasado. Los mayores pusieron plata para el pozo. Todos queríamos ganar esa plata para gastarla en la peatonal donde cada vez que pasábamos, todo, todo, nos llamaba la atención. Los grandes no se ponían de acuerdo en cuánta plata poner cada uno. La más generosa era la abuela a pesar de ser una jubilada.

La idea era que luego de cenar jugáramos, de esa forma el año nuevo nos encontraría distraídos y no comiendo o durmiéndonos como nos pasaba algunas veces.

No recuerdo cuándo, tampoco quién, aunque sospecho que fue la tía, no quise preguntar y preferí quedarme con la duda porque me pareció casi mágico ver ahí colgado ese papel en blanco y las fibras de colores. Sobre la puerta que comunicaba el living con la cocina, el papel rezaba: TABLA de los DESEOS, le saqué una foto con mi celular para mostrarla a mis amigas. Sonreí. Todos se pusieron contentos y nostálgicos con la idea.

Un nuevo cachorro… se apuró uno de mis hermanos a escribir.
Porque podamos realizar un viaje en familia al norte o al sur, escribí yo.
Que papá no me hinche con el teclado de la compu (escribió mi hermana más chica)

Buen clima, escribió no sé quién. Miré por la ventana. Seguía lloviendo.
Que vivamos felices por siempre (Tiago)
menos NO y más SI
adelgazar, escribió la tía.
Que la abuela viva cien años!!! Cuando leímos este deseo nos quedamos pensativos y unos momentos en silencio.

A todos nos llamó la atención lo que Tiago había deseado con sus diez años, también nos emocionamos cuando la abuela dijo: “qué voy a desear, ya estoy vieja”, y entonces escribió:
“Que se cumplan todos los deseos de todos lo que quiero.”

La tía daba la hora cada cinco minutos hasta que se hicieron las doce menos un minuto. Miré a Tina que había ganado el pozo de la lotería y a mí me pareció justo, sonreía mansamente. Los cohetes se escuchaban por todos lados e íbamos de una ventana a la otra para ver las estrellas multicolores que se formaban en el cielo. Brindamos con gaseosas y sidra, yo probé un poco. Al cabo de un rato la miré a la abuela que estaba sentada en un rincón, no sé si tenía sueño o estaba un poco triste. El mentón casi le tocaba el pecho. Me acerqué a darle un beso y me quedé. Cuando terminaron los fuegos artificiales juntamos todo y lavamos los platos. Me fui a la pieza a dormir, pero la Tabla de los Deseos me daba vueltas y vueltas. Estoy segura que nadie se durmió esa noche sin haber recordado lo que los otros habían escrito. Lo que habían deseado.

viernes, 21 de diciembre de 2012

LA CARTA DE ANA

Hace unos años, creo que fue allá por el 2007, descubrí en casa de mis tías una carta. Una prima de España les había escrito. Al leer la carta quedé atrapado por la forma en que Ana se expresaba y también por esa caligrafía que con esfuerzo creaban sus casi noventa años. Pedí prestada la carta, y en un impulso le escribí.

Por supuesto que también lo hice de forma manuscrita sintiendo un placer remoto y casi olvidado: "Escribir una carta a mano y enviarla por correo postal".

Pasó un tiempo que resultó excesivo para el tipo de respuestas vía email a las que estamos hoy tan acostumbrados, pero al cabo de un par de meses llegó su misiva. Así comenzó esta relación epistolar que cuando la recuerdo me emociona. Ana falleció no hace mucho, nos habremos escrito, cinco, seis, siete cartas a lo sumo en esos años. No más. Sin embargo dejó en mi persona un recuerdo imborrable. Mucho más cuando su nieta Mar mientras me decía con un email que Ana había fallecido me contaba que les había pedido apenas unos días antes de morir: "Si me pasa algo por favor avísenle a Daniel".

Por eso escojo como cierre de un año muy bueno en lo personal estas palabras de Ana, a quién me hubiera gustado conocer personalmente.
Cuando lean parte de esta carta que no transcribí totalmente porque contiene cuestiones que son muy personales, quiero que se pregunten si esto no es acaso literatura, aunque Ana solo cuenta lo que le pasa y lo que recuerda cuando era chica, es decir Ana, la realidad, y la ficción, son uno, y se fusionan en la carta que sigue...

Gracias ANA.
Zaragoza Noviembre de 2008



Querido sobrino Daniel:

Recibí tu carta fechada el 31 de Agosto (que llegó a mis manos el 8 de Setiembre). No te pido disculpas por mi retraso, pues la verdad, es que te he dedicado muchas horas de mi poco tiempo libre, como puedes ver por las fotocopias que te adjunto.
Quiero que sepas todo sobre tus bisabuelos…, y sobre la marcha de tu abuelo a la Argentina, que tal vez no sepas y te interese saber.
Me dices que te gusta leer. En eso nos parecemos (aunque ahora, tan vieja, ocupada y torpe para andar, no me cunde el tiempo como antes y me queda poco para la lectura). Antaño leía en la cama a esas horas mágicas en las cuales no hay que hacer comidas ni fregotes, no llama nadie a la puerta, ni suena interrumpiendo el impertinente teléfono… Pero eso era antaño, hoy día todo me cuesta esfuerzo y acabo cansada y dolorida
 ...
Me contó mi abuela que tía Antonieta, cuando era jovencita, mantuvo correspondencia, durante años, con su prometido, un joven Teniente destacado en Africa.

Mientras ella bordaba y bordaba haciendo su ajuar muy de exposición (primorosos bordados a mano, puntillas y encajes adornando lencería, ropa de cama y mesa, en cantidades exagerada, siguiendo la moda de entonces y la costumbre de la montaña).

Por fin un día todo estaba dispuesto para la boda. Se habían celebrado las amonestaciones, reunido los invitados, recibidos los regalos, contratados los músicos, el traje de novia, la comida semi-preparada, engalanada la Iglesia con flores blancas, los anillos, las arras… todo. Solo faltaba el novio.

Este escribía muy contento, decía haber ascendido a Capitán y obtenido mes y medio de permiso (para la boda y posterior luna de miel). Calculando cuanto le costaría cruzar la Península, de Algeciras al Pirineo, anunció su llegada para la víspera de la boda. Se le esperaba con ilusión e impaciencia, pero… no llegó. 
En su lugar se recibió la noticia. Fue una de las víctimas mortales de un choque de trenes. La novia quedó/  imagínate/ Decía haber comprendido que Dios no la quería casada y… prometió seguir soltera.

Asi termina esta historia mientras veo muy cerca la Navidad y aprovecho esta carta para enviaros nuestra felicitación. Os deseo toda clase de prosperidades y salud y amor para disfrutarlas plenamente.
Con todo cariño, tía Ana.

sábado, 8 de diciembre de 2012

ESCRIBO DESDE LA COCINA


Escribo desde la cocina, sobre la mesa de madera que tiene el mismo hueco, esa depresión oscura que una plancha encendida provocara antaño, y escucho el sonido de mi madre yendo, con su piel blanca y pecosa, su paso tibio, su palabra justa y serena, su entusiasmo inquebrantable, su andar titubeante por los años, y esas arrugas que a multitudes caen por los costados de su rostro, que te observa desde la quietud del pasado, que te mira el alma descubriéndote en ella, ella que nunca pregunta, ella que siempre escucha y a lo sumo y sin juzgar te dice ¿qué te pasa Dani?, y entonces volvés a ser pequeño...

Párrafos del relato Bahía Blanca incluido en esta 2da edición de La abuela Luisa, que fuera presentado en la Casa de la Cultura de la Universidad Nacional del Sur (UNS), el 6 de diciembre.

Gracias Delfina Gonzalez Prieto, y producción BAHIA DIRECTO
Canal 9 - Grupo TLF
http://www.youtube.com/watch?v=9MRuRu4WTnk


Gracias Bahía por la calidez de tu recibimiento.
Imagenes de la presentación:
http://www.facebook.com/photo.php?fbid=422134761188817&set=a.422134337855526.95357.100001768915238&type=1&theater

Gracias Liliana Castro Decana del departamento de Matemáticas de la UNS.
Gracias a la Secretaría de Extensión  Universitaria.
Gracias Carlos Quiroga de Radio UNIVERSAL, FM 95.5
Gracias Gustavo Appignanesi y Alejandro Garay por haberme acompañado. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

LA ABUELA LUISA en la Casa de la Cultura de BAHIA BLANCA



   Imagen: Casa de la Cultura de la Universidad Nacional del Sur

Auspicia: Secretaría General de Cultura y Extensión Universitaria.

El jueves 6 de diciembre, a las 18.30, en la Casa de la Cultura de la Universidad Nacional del Sur (avenida Alem 925) será presentado el libro "La abuela Luisa y otros relatos" de Daniel Fuster.
Estará acompañado en la ocasión por el doctor Gustavo Appignanesi y Alejandro Garay, quién estuvo bajo bandera durante el conflicto de 1982 con Gran Bretaña.

Fuster es egresado de la UNS y actualmente reside en Ituzaingó, Buenos Aires.
Por esta obra obtuvo el premio de la Faja de Honor SADE, en la categoría cuento, y recientemente declarada de Interés Municipal y Cultural en la ciudad de Ituzaingó.

Además, el autor ofrecerá un adelanto de su nueva novela "1982 Crónicas de un soldado sin guerra" a editarse el año próximo.

Los espero.


domingo, 25 de noviembre de 2012

LA ABUELA LUISA de Interés MUNICIPAL y CULTURAL

En el recinto del Concejo Deliberante de Ituzaingó, se presentó la 2da Edición de La abuela LUISA y otros relatos. Declarada de Interés Municipal y Cultural por decreto del Honorable Concejo Deliberante.
La apertura fue realizada por el Dr. Jorge Píccoli, Secretario de Cultura y Promoción Social.

El siguiente link, que contiene una reseña, fotos y video refleja la "fiesta" del encuentro.
http://www.lavozdeituzaingo.com/2012/11/24/2214/#more-2214

viernes, 23 de noviembre de 2012

NO PUEDO ESCRIBIR SIN UN LECTOR


dice John Cheever

"No puedo escribir sin un lector. Es precisamente como un beso.
No puedes hacerlo solo"
 






23 de NOVIEMBRE 2012 - Presentación 2da edición LA ABUELA LUISA y otros relatos
18.30 - HCD de Ituzaingó - Mariano Acosta 141.



jueves, 15 de noviembre de 2012

FELIZ CUMPLEAÑOS DANIEL


"Lucho contra la ignorancia de los israelíes y de los palestinos", afirma.

Argentino de nacimiento, de familia judía de origen ruso, naturalizado israelí y español, y con la ciudadanía palestina, el pianista y director utilizó el lenguaje musical para establecer un código común sin ignorar diferencias, conflictos ni asperezas políticas distantes del hecho artístico.

Con una sensibilidad y enfoque que lo convirtieron en el intérprete por excelencia de Richard Wagner, DANIEL BARENBOIM apeló a la música del compositor alemán como uno de los estandartes de su predicamento político por el diálogo en Medio Oriente, y celebra hoy 15 de Noviembre sus 70 años.

Es el director de orquesta del Diván Este-Oeste, formada con músicos procedentes de Israel, países árabes y España, que se ha convertido acaso en el mayor emblema político del universo musical.
 
FELIZ CUMPLEAÑOS MAESTRO

domingo, 4 de noviembre de 2012

Segunda edición LA ABUELA LUISA y otros

Un nuevo grupo de relatos que se suma a los anteriores es la novedad de esta nueva edición. Cinco cuentos que sacuden los afectos, la risa, la intimidad y también el dolor.

martes, 23 de octubre de 2012

MALVINAS, la mirada sumergida

Patricia RATTO habla y cuando lo hace genera un espacio a su alrededor, una especie de hueco del cual no podés salir. Tampoco querés salir, porque cuando Patricia habla, las frases surgen naturales, y cada sustantivo tiene el adjetivo que nos hace comprender el meticuloso trabajo de esta escritora.


Tres años dice a bocajarro como si uno dijera fui a la biblioteca e investigué tal o cual cosa. Tres años de charlas, cafés, insomnios, dudas, sonrisas, silencios, dolor y emociones. Tres años de elaboración que seguramente recorrió con tenacidad y temores, pero también con alegrías y sinsabores. El trabajo del novelista.

Soy novelista insiste cuando tiene que explicar porqué Trasfondo no es Pérez o González como tal vez le cuestionaron sus entrevistados. Pero Trasfondo son ellos.

Patricia no fue convocada bajo bandera en 1982, menos que menos fue tripulación en un submarino, y sin embargo… sin embargo, yo que sí estuve bajo bandera durante el conflicto de Malvinas, puedo decir con certeza que la novela de Patricia refleja con una veracidad que conmueve, lo que sentimos durante ese período de guerra los que sí estuvimos bajo bandera, sea en el mar, tierra o aire, sea en Malvinas o en el Continente.

TRASFONDO una lectura ineludible.
Así comienza la novela:
"Y entonces ese ruido me despierta con un sobresalto, es un rechinar áspero que raspa con rabia contra el casco del barco."
Literatura para disfrutar.


De la Conferencia a cargo de Patricia Ratto (Escritora y docente de literatura)Universidad TORCUATO DI TELLA, Martes 23 de Octubre, 17hs, Aula 203
“Malvinas, La Mirada Sumergida”

Novela: TRASFONDO, 2012 – Adriana Hidalgo Editora
http://www.patriciaratto.com/



domingo, 14 de octubre de 2012

PUERTA

El cielo de esta mañana se parecía a un océano que reclamaba ser nadado, y lo curioso era que no me encontraba en la costa de ninguna playa, tampoco era el borde de un acantilado, yo me encontraba sencillamente en la ciudad.

Estar así era como sentirse al revés de algo, como la certeza de estarlo soñando sin el clásico temor a que un sonido cotidiano y reconocido, me colocara con los pies en la vida.


Me permití así la conquista de aquel mar en aquel trayecto por el sueño, que se descolgaba por mi pensamiento y llegué.
¿No escuchas el remolonear que la cerradura produce ante el contacto de la llave?

¿No ves acaso que estoy intentando abrir la puerta?

jueves, 4 de octubre de 2012

TORMENTA del miércoles 4 de Abril del 2012


Mamá me contó luego, que aquel día cuando salió a buscarme, el ciclón o el tornado, o lo que fuera, rugía a favor de cómo ella caminaba. “Me empujaba“, me dijo, y por momentos le parecía que la elevaba del piso y que no tenía necesidad de caminar para avanzar. Eso me contó mientras los ojos se le iban agrandando con un estupor inusual, que al menos yo no le conocía, porque mámá siempre fue temerosa, pero sus temores tenían que ver con lo cotidiano. La forma de hablar y de mirar, me hizo pensar y comprender, que aquel día tuvo miedo, otro tipo de miedo quizás, no aquel temor que uno imagina sobre aquello que pueda ocurrir, sino un miedo real, visible y palpable, de algo que está ocurriendo.

Continuó diciéndome que pensó en estar volando – literalmente -, pero sin poder evitarlo, que el cielo pasó de un celeste de otoño a uno oscuro y terroso en solo momentos. En el cielo iban cosas. Eso dijo, como si fuera un misterio o una sentencia. Cosas. Una palabra tan simple, tan nada nada, mirándome y hablándome como lo hacía, me asustó. Ramas, hojas, bolsas, una cartera, algún pedazo de chapa, todo envuelto en una cortina espesa de tierra. Sé que estuvo a punto de decirme que había visto volar animales, pero se contuvo. No hizo falta que agregara una palabra más. Me bastó mirarla para advertir la magnitud de la tormenta. Sus estragos. Los que surgían todavía de los ojos de mamá.
Así era el miedo.


lunes, 24 de septiembre de 2012

FARO LITERARIO entrevista a Daniel Fuster



La Revista FARO LITERARIO publica en su último número una entrevista que me realizaron. Esta es la primera página...
para leer el resto hay que conseguirla!

Gracias FARO
Daniel Fuster








FARO LITERARIO
Revista, publicación
de un grupo de jóvenes de Ituzaingó.
Quiero destacar la calidad y diversidad temática
de los temas que aborda relacionados con
la poesía, la narrativa y el arte plástico.

Contactos:
facebook: Faro Literario Revista



martes, 18 de septiembre de 2012

QUERIDA CONSTANCE


20 de Diciembre de 1882
Limoges, Francia


Querida Constance, he recibido la tuya del pasado septiembre y me alegra leerte tan feliz. Desconocida diría. Que contento me ha puesto descubrir que aquella hermana que tanto cuidó de mí sonría de esta forma, con esas frases que solo el amor y la felicidad pueden hacer surgir de la pluma.

Ahí está mi adorada Constance alzándose dichosa sin importarle las consecuencias que la propia dicha puedan acarrearle. Porque mi querida, nosotros sabemos de lo efímera y frágil que puede ésta resultar. Cuántos momentos compartidos en los rincones de aquel desván, cuántos silencios sostenidos ante la realidad que nuestros padres decidieron darnos. Cuántos. Y es por ello que a pesar de la enorme alegría inicial debo interponer a mi pesar unos párrafos que te parecerán sombríos dentro del jardín en el que hoy vives. Pero tú más que nadie sabes que tanta luz y tanto sol agobia a los pétalos de las rosas cuanto más bellas son, necesitan por tanto de alguna sombra en la que poder retozar, en la que reinventar sus aromas y sus colores. Yo seré para ti esa pausa, es decir que daré una sombra lo más delicada posible, que sosiegue el fuego estrepitoso que significa enamorarse, no para enturbiar el momento de dicha sino para que tanta luz no ciegue tu futuro junto al ser del que te has enamorado. Ah Constance, me has llenado de alegría pero también de preocupación.

Por eso querida, deberás perdonarme el haber testado alguna palabra o quizás un párrafo entero, pues contrario a mi cuidado habitual en estos menesteres, la emoción y la urgencia deciden por mí. Dices bien, Grandpapa no te apoyará y la abuela Mary no finge, no te engañes. Ella ve, y desearía que no te enamores de Oscar Wilde. Todos nosotros nos preocupamos por ti en exceso. Me preguntas además si te apoyaré y en esa forma que tienes de ablandarme, veo el fondo violáceo de tus tiernos ojos suplicarme. Acertaste, es cierto, yo lo conozco muy bien a Oscar, hemos compartido situaciones de toda naturaleza, anécdotas divertidas han nutrido nuestra relación. Recuerdo las inolvidables discusiones literarias y de las otras, Oscar, sabrás ya, es un hombre que nunca pareciera detenerse, y su andar va dejando boquiabiertos a la gente que lo rodea, pues la naturalidad con la que encara situaciones que podrían llevar a cualquiera al escándalo, es tan natural que da temor. Uno piensa que Oscar es capaz entonces de cualquier cosa.

Y es por ello dulce Constance que estoy preocupado. Cómo no devolverte al menos en estas líneas apuradas tanto cuidado y amor que me has dado, y porque no decírtelo de una buena vez: tanta maternidad que he recibido de tu persona. Fuiste la única mujer a mi lado hasta que tuve la edad suficiente para partir. Siempre disponible, siempre alegrándome, aunque conocía yo de tus eternas y extensas noches de desvelo. La titilante lucelilla que atravesaba fugazmente por debajo de la puerta de tu alcoba parecía correr por el pasillo hacia mí y penetrar mi descanso, se introducía en mis sueños y mitigaba mis pesadillas. Eras muy valiente y lo sigues siendo, pues te diré que para enamorarte de un hombre así hay que serlo.

Bien bien pequeña Constance, me vas a permitir que hoy te escriba como ese hermano mayor que no fui y que nunca tuviste, pero que seguramente anhelaste. Una vez Oscar me dijo: “Dios hizo un mundo distinto para cada hombre, y en ese mundo que está dentro de nosotros mismos, es donde deberíamos intentar vivir”. No es acaso una reflexión maravillosa y a la vez, no produce una inquietud interna que da miedo. Intentar vivir dentro de nosotros mismos. Cómo me siguen impactando a pesar de los años esas palabras. Tanto que advertirás que la inclinación amistosa de mi escritura se ha ido rigidizando hasta hacerse torpe y vertical. Como si el solo recuerdo del Oscar de Oxford y su magnetismo inquietante me hubiese puesto en alerta. ¿Cierto que lo has notado?

Querida hermana, podría estar escribiendo por horas y talvez por días, te extraño tanto. Pero si esto hiciera, esta misiva no llegaría a tiempo. No te enamores de Oscar Wilde, Constance. Te parecerá cursi esta frase o quizás pienses que se asemeje al título de un libro, pero en realidad creo haber llegado a vislumbrar el fuego que Oscar atesoraba en su interior en aquellos tiempos de holgazanería estudiantil, amábamos los libros y el arte en general y absorbíamos todo lo que nos enseñaban, nos aventurábamos casi inconscientes a la experiencia de aquel libre albedrío. Disfrutábamos de la vida o eso creíamos. Podría decirse que éramos propiamente helénicos emancipados de las rigideces victorianas, nos sentíamos audaces. Y entre todos aquellos estudiantes, Oscar destacaba por su arrojo. Pero no puedo ni debo extenderme más querida. No por este medio tan limitado como es la palabra escrita. Quiero verte. Quiero que me visites. Quiero escuchar el sonido de tu cálida voz mientras observo el violeta de tus ojos. Ven, y hazlo pronto. Sabes bien que no me es posible trasladarme Constance. Si pudiera lo haría sin dudarlo. No permitas que el halo que suele rodear a Oscar anule y neutralice tu cordura, fleche tu candidez, cautive tu inexperiencia en el amor. Por favor Constance, antes de aceptar ese amor tenemos que vernos y conversar.

Te quiere afectuosamente, tu hermano Otho

NOTA: Constance Mary Lloyd, fue la esposa del escritor Oscar Wilde y la madre de sus dos hijos, Cyril y Vyvyan. En 1895, por su ignorancia en el tema, Constance se mostró confundida y consternada cuando Oscar fue juzgado y encarcelado por la acusación de "indecencia grave". Luego del encarcelamiento de Wilde, Constance cambió su apellido y el de sus hijos a "Holland", para manterse al margen del escándalo de Wilde. Nunca se divorciaron.
Carta ficción de Daniel Fuster, que intenta recrear una posible advertencia del hermano de Constance, por haberse enamorado de un hombre brillante pero polémico. La misma surge de la lectura de una novela estupenda de Susana Sisman, "No te enamores de Oscar Wilde", que por supuesto recomiendo.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Feliz día CORTAZAR

11 de Setiembre día del Maestro

Poca gente conoce que Julio Cortázar se recibió de maestro en la Escuela Normal Mariano Acosta del barrio Balvanera de la Capital Federal y unos años más tarde de profesor en el mismo lugar. Que ejerció la docencia en las localidades de Bolívar y Chivilcoy de la provincia de Buenos Aires y también en la provincia de Mendoza antes de instalarse definitivamente en Francia.

Por eso este recuerdo y unos párrafos que ilustran al Cortázar de aquella época de estudiante.

“La idea de meterse de noche en la escuela anormal (lo decíamos por jorobar y por otras razones más sólidas) la tuvo Nito, y me acuerdo muy bien que fue en La Perla del Once y tomándonos un cinzano con bitter. Mi primer comentario consistió en decirle que estaba más loco que una gallina, pesealokual -así escribíamos entonces, desortografiando el idioma por algún deseo de venganza que también tendría que ver con la escuela-, Nito siguió con su idea y dale conque la escuela de noche, sería tan macanudo meternos a explorar, pero qué vas a explorar si la tenemos más que manyada, Nito, y, sin embargo, me gustaba la idea, se la discutía por puro pelearlo, lo iba dejando acumular puntos poco a poco.

En algún momento empecé a aflojar con elegancia, porque también a mí la escuela no me parecía tan manyada, aunque lleváramos allí seis años y medio de yugo, cuatro para recibirnos de maestros y casi tres para el profesorado en letras, aguantándonos materias tan increíbles como Sistema Nervioso, Dietética y Literatura Española, esta última la más increíble, porque en el tercer trimestre no habíamos salido ni saldríamos del Conde Lucanor. A lo mejor por eso, por la forma en que perdíamos el tiempo, la escuela nos parecía medio rara a Nito y a mí, nos daba la impresión de faltarle algo que nos hubiera gustado conocer mejor. No sé, creo que también había otra cosa, por lo menos para mí la escuela no era tan normal como pretendía su nombre, sé que Nito pensaba lo mismo y me lo había dicho a la hora de la primera alianza, en los remotos días de un primer año lleno de timidez, cuadernos y compases.”
Extracto del cuento: La escuela de noche
Julio Cortázar

sábado, 1 de septiembre de 2012

MUJER

Te observo
estás cómoda
Ese estarte bajo la lámpara


Seguro que fuiste a pasearte la infancia
¿viste?
Te apagás con los cambios


Cuando la curva de tu espalda recuerda
no te marches
Qué falta nos hace la música

sábado, 25 de agosto de 2012

BORGES, primero un LECTOR

Él se jactaba de ello.

El 24 de Agosto se conmemora el día del Lector, fecha que recuerda el nacimiento de Jorge Francisco Isidoro Luis Borges. Y me parece muy oportuno transcribir una anécdota de la primera biografía que leí de él hace casi treinta años, "BORGES, sus días y su tiempo".
Siempre su palabra cuestionando, alertando, alumbrando, esa ironía con un toque de humor haciéndonos reflexionar.

"Un mediodía de principios de octubre de 1964 llegamos al castillo de Elsinor en Dinamarca, donde Hamlet consumó su tragedia. Él ya no veía pero reconocía las luces, las sombras, la amplitud de los espacios. Hacía frío, lloviznaba. El viaje había sido largo y estábamos ateridos, cansados y hambrientos. Éramos los únicos visitantes del día y el guardián deseaba que entráramos y recorriéramos rápidamente el recinto para cerrar e irse. Sin embargo, Borges se detuvo frente a las puertas y alzando la cabeza, recitó con voz alta, tan alta que el eco devolvía y traía restallantes las palabras, aquella frase dicha por Hamlet en el mismo lugar, antes de enfrentar al fantasma que aterrorizaba a sus amigos: “¿Qué habré de temer? No le doy a mi vida más valor que el de un alfiler. En cuanto a mi alma, ¿qué podrá hacerle? si es inmortal…"


María Esther Vázquez
15 de Junio de 1986



martes, 14 de agosto de 2012

La Abuela LUISA y otros relatos anticipa su SEGUNDA EDICION



FAJA DE HONOR Cuentos año 2010, La Abuela Luisa y otros saldrá en una segunda edición que ya está en curso editorial, debido a que afortunadamente ha sido agotada la primera.

Esta segunda edición corregida y ampliada contiene un nuevo grupo de cuentos denominado “CINCO CUENTOS” con los que intento darle al lector un toque de renovación.
Desde Bahía Blanca donde he nacido sumo a través de “Gaviota” y “Yo hago al mundo” remembranzas del pasado que reclama de alguna forma por haberlo vivido. Pero también desde mi actualidad en Ituzaingó donde resido hace dos décadas, con “Aquella semana”, “Conejo” y “Problemas eran los de antes”.
Cinco cuentos que sacuden los afectos, la risa, la intimidad y también el dolor.

La presentación de esta segunda edición será realizada en el mes de NOVIEMBRE del presente año en la ciudad de ITUZAINGO provincia de Buenos Aires, con la participación de los diferentes ámbitos culturales de la ciudad, y el apoyo de Cultura de la Municipalidad de Ituzaingó.